EE.UU. bombardea Irán mientras negocia un acuerdo
EE.UU. bombardeó una instalación antiaérea en la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, poco antes de que se abrieran las urnas en las elecciones de medio mandato. Teherán advierte que responderá, pero el presidente iraní no cierra la puerta al diálogo.

El presidente Donald Trump confirmó que Estados Unidos lanzó ataques contra Irán, específicamente contra la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, mientras las dos potencias mantienen negociaciones paralelas para evitar una escalada mayor del conflicto.
Trump lo describió como un "ataque menor" en una entrevista con Fox News: "Construyeron una instalación antiaérea. Les llevó unos dos meses. Vimos cómo lo construían. En cuanto estuvo terminada, la atacamos anoche muy bien".
Trump: "Irán quiere un acuerdo"
Los bombardeos a Qeshm se produjeron apenas unas horas después de que el propio Trump dijera que un acuerdo con Teherán "podría producirse", y poco antes de que se abrieran las urnas en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, según RNN. "Irán quiere un acuerdo, lo antes posible", publicó el mandatario en su plataforma Truth Social.
Al mismo tiempo, en una entrevista con el Financial Times, restó importancia a los rumores de que pretende reanudar los bombardeos tras los comicios: "Parece que estamos consiguiendo todo lo que queremos. Estoy listo, estamos listos. Estamos preparados y listos para actuar si es necesario, pero tal vez no haya motivo para ello".
Teherán: "El dedo en el gatillo"
La respuesta iraní fue de doble vía. El principal negociador de Irán con Washington, Mohamad Baqer Qalibaf, declaró que la república islámica está "lista para la batalla, con el dedo en el gatillo", y su vicecanciller, Kazem Qaribabadi, afirmó que Teherán se reserva el derecho a la "legítima defensa".
Pero el presidente iraní, Masud Pezeshkian, bajó el tono: dijo que seguía intentando resolver la crisis "mediante el diálogo" y advirtió que "nadie sacará provecho de esta guerra" si se reactiva. Además, señaló que el líder supremo del país había otorgado al gobierno nuevos "poderes" para negociar asuntos que "antes se consideraban tabú", lo que abre espacio para una salida diplomática.
El estrecho de Ormuz, clave en la negociación
Un alto funcionario iraní reveló que Teherán estaría dispuesto a reabrir el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo, en un plazo de dos días, pero solo si Washington acepta su lista de exigencias: fin de la guerra en todos los frentes, descongelación de activos iraníes, levantamiento de sanciones petroleras y fin al contrabloqueo de sus puertos.
La guerra arrancó en febrero, cuando Estados Unidos e Israel bombardearon Irán en una oleada masiva de ataques. Israel, por su parte, aclaró a través de un portavoz militar que no participó en los últimos ataques reportados contra Qeshm.
El mediador guarda esperanzas
Catar, que actúa como mediador en el conflicto, se mantiene optimista. "Las dos partes siguen comprometidas con el proceso de negociación", afirmó el portavoz de la cancillería catarí, Majed al Ansari. "Mantenemos la esperanza de que aún haya una posibilidad de alcanzar un acuerdo".
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, también apuntó en esa dirección el lunes: "Sin duda hemos logrado algunos avances. Veremos si podemos lograr algunos más". Y el canciller iraní, Abás Araqchi, confirmó ese mismo día que se están llevando a cabo diálogos indirectos entre ambas partes.
Lo que queda por saber es si los resultados de las elecciones de medio mandato, marcadas por el descontento ciudadano con el conflicto y la inflación que ha generado, cambiarán el margen de maniobra de Trump para cerrar ese acuerdo o para escalar los bombardeos.
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